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Opinión | LA PANDEMIA Y NUESTRAS INSTITUCIONES DE SALUD | Dr. Roberto Dupuy de Lome, vicepresidente del ITAES
19/6/2020

LA PANDEMIA Y NUESTRAS INSTITUCIONES DE SALUD

En estos momentos en los que todos padecemos la disrupción impuesta por la pandemia, este espacio se podría haber dedicado a destacar las bondades con las que se benefician los establecimientos de atención de agudos acreditados por el ITAES. El laborioso y responsable proceso atravesado sin duda resulta un valor agregado a la hora de enfrentar esta pandemia. Pero más que resaltar esas ventajas, con las que seguramente cuentan aquellas instituciones, creemos necesario manifestar nuestra inmensa preocupación por las grandes dificultades que todos estamos atravesando y la incertidumbre de lo que vendrá.

Nuestra preocupación apunta hoy a los pacientes atemorizados, que han dejado de concurrir a los controles habituales o evitan una consulta de urgencia. Todavía no sabemos en qué medida impactarán estas conductas en la salud de la población; pero estamos seguros que el impacto será negativo.

La pandemia nos obligó a reconfigurar nuestras instituciones, a desarrollar nuevos procesos y a repensar nuestro modelo de atención.

A la dificultad por conseguir los insumos adecuados, la caída de la demanda y la consecuencia inmediata e inevitable de la disminución de los ingresos, tenemos que agregar el factor del incremento de los costos –a causa de múltiples razones ya conocidas y cuya enumeración excede el marco de este artículo. Simplemente, y a modo de ejemplo, se puede mencionar que la readecuación de nuestras guardias, la distribución de los nuevos equipos de trabajo y las compras de insumos extraordinarios, generan costos que seguramente no serán reconocidos.

A pesar de ello, afrontamos todos estos desafíos con la responsabilidad y la vocación que el contexto nos exige.

Todavía no pasó lo peor y, en medio de la incertidumbre generada por tantos cambios vertiginosos, aparece una nueva amenaza: la criminalización del acto médico y el maltrato a los integrantes del equipo de salud. Se tiende a simplificar la situación, responsabilizando al personal y a las instituciones. Sin embargo se trata de eventos que en general son ajenos a su accionar y secundarios a situaciones impuestas, como lo son el pluriempleo, la falta de insumos o la precarización del sistema de salud, entre otros.

Si asumimos los eventos no deseados focalizando y responsabilizando al equipo de salud como último eslabón de la cadena, es probable que ante la crisis actual –o ante nuevas– se sigan cometiendo los mismos errores. En las últimas dos décadas, en relación a la calidad y la seguridad en la atención de la salud, hemos aprendido que los eventos no deseados en general son sistémicos y requieren profundos análisis causa-raíz para evitar su repetición; sería absurdo olvidarnos de esto.

La comunidad debe visualizar esta realidad: los integrantes y las entidades asistenciales somos solamente la cara visible de un sistema de salud imperfecto y que, entre todos, deberemos asumir la tarea de construir uno mejor. Entendemos que todos los equipos de salud deben estar unidos para que la ciudadanía pueda comprender el abnegado trabajo que realizan, el cual implica poner en riesgo sus vidas y la de sus familiares para luchar con un enemigo invisible, poco conocido, que provoca enfermedad y muerte.

Dr. Roberto Dupuy de Lome, vicepresidente del ITAES