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"Aportes del ITAES a las buenas prácticas en telemedicina" | Por: R. Vernuccio
7/9/2021

El martes 17 de Agosto un grupo de la Comisión ejecutiva del ITAES conformado por el Director General del ITAES, Dr. Norberto Furfaro, el Presidente, Dr. José Battiston, Vicepresidente, Dr. Roberto Dupuy de Lome, Secretario, Dr. Rubén Vernuccio, se reunió en la Subsecretaría de Integración de los Sistemas y Atención Primaria del Ministerio de Salud, siendo muy amablemente recibidos por la Subsecretaria, Dra. Judit Díaz Bazán, y miembros de su equipo entre los que se encontraba la Lic. María Victoria Enriquez.

La Dra. Judith Díaz Bazán ha tomado la iniciativa, desde el Ministerio de Salud, de darle un marco normativo a la Teleconsulta, ya que este método de asistencia médica, por la situación de pandemia de Covid19, se ha convertido en una herramienta de uso cotidiano, donde varios actores del sistema intervienen directa o indirectamente, sin contar hasta ahora con un orden de regulación y criterios éticos y legales definidos.

Hemos participado de la reunión con el objetivo de dar una visión y perspectiva desde el ITAES, sobre un documento que está en vías de desarrollo y con muy buen criterio, la Subsecretaría está participando a instituciones como la nuestra, a profesionales de diferentes especialidades, a sociedades científicas y académicas, para que en conjunto colaboremos con dicho documento pronto a ser completado por la Secretaría y por integrantes del Ministerio de Salud vinculados con Telesalud y Teleconsulta.

Sin duda la incursión de la Pandemia por COVID-19 como hito universal, generó un antes y después para la humanidad, fue un causal determinante de demanda de recursos sanitarios para toda la sociedad en su conjunto. Al igual que en otros países la Pandemia por SARS-Cov-2 fue un catalizador en uso de la Tecnología de Comunicación e Información (TICs), la Telemedicina y Telesalud.

La demanda sanitaria vinculada al aislamiento, a las restricciones a la falta de recursos, a limitación de movimiento o atención de las personas, encontró en la Teleasistencia o Teleconsulta, un aliado estratégico indispensable para dar respuesta a esta necesidad de asistencia, prestación o atención.

Pero se entiende que de esta necesidad y demanda sobre el uso de este tipo de tecnología en pro de un requerimiento manifiesto por la población, la misma fue aplicada, adaptando necesidades y estrategias, de forma masiva, sin un correlato óptimo de previsibilidad dada la exponencialidad de casos que impuso el mismo COVID-19; hubiese sido lógico contar en forma paralela con una revisión de los procesos, normas, políticas, en torno a su aplicación desde una perspectiva del Estado, de las Sociedades Científicas, del Sistema y Subsistema de Salud, de Prestadores, Financiadores y del público en su conjunto, situación difícil de articular dado lo abrupto en la necesidad y el tiempo que se requiere en todo este andamiaje para un adecuado proceso y requerimiento.

En esta reunión compartimos que, si bien se había comenzado a transitar un camino, aún debíamos recorrer un trayecto donde se debía afianzar aspectos políticos normativos, jurídicos, jurisdiccionales, cumplimiento de leyes, así como el desarrollo de nuevas leyes o normas específicas en este tipo de tecnología, lo que permita dar adecuada respuesta o accionar en nuestro vasto territorio, cuidando y respetando derechos federales, pero también teniendo una visión de los derechos Internacionales que cuenta este tipo de tecnología o la asistencia sanitaria en otros estados o naciones.

Con el equipo del ITAES, y en forma conjunta con el equipo de la Subsecretaría del Ministerio, tratamos de interactuar en pensamiento sobre una visión desde la óptica de calidad y seguridad con una perspectiva de cuidado transversal y multidimensional de la asistencia o prestación a brindar por medio de la Teleasistencia o uso de las TICs.

Como institución dedicada a la Acreditación de Instituciones de Salud, entendemos que toda articulación o incorporación de una nueva tecnología como son las TICs, la Telemedicina, la Telesalud y dentro de ella Teleconsulta, debe estar basada en estándares, en cuidados que guíen un correcto desempeño, en una adecuada planificación en pro de ofrecer un producto que cuide principios y derechos del paciente y que respeten políticas y normas específicas sobre estos temas que el Estado defina cómo esenciales en lo particular de este tipo de asistencia.

Como grupo de trabajo en ese día, interactuamos con el equipo técnico de la Subsecretaría del Ministerio de Salud y pudimos comenzar a pensar o a delinear una serie de ideas que fueron posibles dado que tanto desde ITAES o desde el grupo técnico de la Subsecretaría habíamos encontrado el sustento en una serie de pilares existentes que abrieron camino y posibilidad de conversación.

Sin lugar a duda la Subsecretaría liderada por la Dra. Judit Bazán está impulsando el proyecto con compromiso en el trabajo y desde ITAES expresamos los fundamentos que permitieron un diálogo fluido y proactivo en este tema.

En este contexto comenzamos a esbozar una serie de consideraciones desde nuestra perspectiva entendiendo un punto de partida que se debe dar en primer paso como es la necesidad de una visión desde la estructura organizacional, la evaluación de factibilidad y el cuidado en seguridad de sus procesos.

También se hizo hincapié en forma conjunta sobre la necesidad de conceptos en materia de capacitación del recurso humano a fin de mitigar sobre la probabilidad de incidentes asociados con el uso de esta tecnología o bien con una herramienta que en muchos casos se desconoce la magnitud e implicancias de su uso.

Reconocimos que el uso de las TICs, Telemedicina, Teleasistencia implica un claro beneficio cuando es una herramienta bien aplicada, resguardando derechos, seguridad y privacidad. La misma permite y facilita un acceso equitativo, oportuno de la atención; o bien permite una adecuada capacidad de respuesta para la sociedad, en un momento tan difícil como ha sido o es la Pandemia de COVID-19.

Durante la tarde compartimos conceptos a reforzar como que el uso de la telesalud como una herramienta de prestación virtual, debe garantizar una asistencia o prestación adecuada de calidad y seguridad, la cual debe respetar derechos y voluntades. Los entes reguladores deben ejercer una mirada de control y vigilancia sobre un correcto desempeño normativo.

En este buen quehacer, comprendimos que era necesario fomentar la mejora continua con la ayuda de la capacitación, la cual debe estar acompañada de un cambio de cultura sobre calidad en Telemedicina, en telesalud o bien ante el uso de las TICs; para ello las Instituciones de Salud, las Sociedades Científicas, los Prestadores, el Conjunto del Sistema y Susbsistema Sanitario, la población, deben estar capacitadas o ser competentes sobre el uso de esta herramienta, de sus características, posibilidades y sus limitaciones.

También hablamos sobre la integración de la Telesalud/Teleconsulta en la actividad cotidiana, lo que concierne a un reto a nivel federal por la controversia posible de normas aún no integradas a nivel interjurisdiccional, como sobre desafíos de interoperabilidad, portabilidad; premisas que deberán adecuarse, mejorarse o perfeccionarse para dar libertad a la personas sobre una atención continua integrada, eficiente, acompañada de sus datos, independiente de una necesidad de atención dentro de su entorno de origen o fuera de él, es decir a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Al respecto entendimos que acciones de integración de este tenor debían estar acompañadas de acciones colaborativas entre diferentes actores, como entre diferentes componentes del Sistema o Subsistema de Salud; donde Prestadores, Financiadores, Sociedades Científicas o entes Regulatorios son claves para aportar desde una visión estratégica y colaborativa.

En forma conjunta hicimos énfasis sobre la posibilidad de promover una asistencia virtual basada en conceptos de calidad, tanto en la Atención Sincrónica como en la Asincrónica o en el Telemonitoreo; por lo cual el equipo de salud debe capacitarse para dar respuesta a estas formas de asistencia y demanda. Este punto concierne a una revisión que se debe hacer en la currícula del pre y post grado, en torno a la capacitación o formación con herramientas y habilidades sobre uso de TICs y Telemedicina, ya que los clásicos conceptos de atención administrativa o las técnicas semiológicas no responden a este tipo de necesidades o bien se encuentran limitadas para un escenario virtual.

Un punto también expuesto entre todos fue un concepto sobre la promoción de una atención empática y humanizada; la cual aún en un marco de la presencialidad, debe respetar principios y cuidados, que deben dar un trato acorde interpersonal, entendiendo que la distancia no debe ser un factor de despersonalización o deshumanización de la prestación o asistencia brindada.

La charla ya avanzada trajo en consecuencia la necesidad de hablar sobre conceptos de entornos de atención de respeto, empatía, privacidad y confidencialidad, con la necesidad de contar siempre con el aval del paciente por medio de consentimiento informado adaptado a esta herramienta, sin olvidar derechos y deberes del paciente permitiendo un trato ameno, digno de respeto mutuo.

Reconocimos la Pandemia de COVID-19 como una entidad de catástrofe universal, la cual condicionó una reflexión sobre la posibilidad de generar mecanismos de previsión en torno a niveles Macro o Meso o Micro de los Sistemas Sanitarios, para pensar también en mecanismos de contingencia ante la posibilidad de otros eventos catastróficos cuando esta tecnología esté instalada en forma masiva; dando lugar a acontecimientos o hechos impredecibles, caóticos, como pueden ser caídas de sistema de red de luz regional, caída en consecuencia del servicio de internet o cable ante ausencia de soporte de red eléctrica, grandes incendios forestales que dañen red de servicios, inundaciones, entre otras. Todos estos escenarios deben ser pensados como situaciones que limiten o coarten este tipo de servicio, razón por la cual prestadores, sistemas, proveedores, pacientes deben tener articulados procesos secundarios o vías alternativas para dar respuesta a consultas, necesidades o demandas, sobre todos para aquellos que se encuentren dentro de grupos vulnerables, como pueden ser pacientes con telemonitoreo, asistencia de patología crónica con seguimiento a distancia, ancianos, minusválidos, etc. Debemos estar preparados para estas contingencias, como así ante posibles futuras pandemias.

Por último podemos decir que como perspectiva de desafío entendemos que esta tecnología vino para quedarse pero que avanza a pasos agigantados, impulsado por la misma tecnología, por la demanda, por la preferencia, por la inmediatez.

Como reto debemos comenzar a vislumbrar puntos aún no claros o no resueltos, o puntos que comienzan a mezclarse desde lo ético, normativo, médico-legal; como puede ser la integración de las TICs, la Telemedicina, la Telesalud con la internet de las cosas, la Inteligencia Artificial, el Machine Learning, la Web Semántica, la Big data, la Red Neuronal, como un mundo invisible de interacción y comunicación, donde tal vez la tecnología sea un gran aliado para dar respuesta en materia de asistencia oportuna y equitativa, salvando distancias o recursos, pero que también determinará un cuidado y atención desde una visión de perspectiva sobre un accionar ético, humanizado y normativo que debe proteger y resguardar al paciente y sus derechos, preservando el sistema y sus recursos.

Este por lo tanto será un desafío a trabajar, proyectando o delineando entre todos un camino saludable sobre la disposición de la tecnología al servicio del hombre.

 

Dr. Rubén O. Vernuccio

Secretario de la CD del ITAES