Entrevistas de Opinión - Ver

Entrevista al Dr. Carlos Lovesio, Director Médico del Sanatorio Parque de Rosario, a la Dra. Carolina Subirá y al Lic. Pablo Catalá, del Departamento de Calidad
9/8/2017


“NO ESTAMOS HABITUADOS COMO SOCIEDAD A EVALUAR PROCESOS DE CALIDAD O A ACTUAR EN BASE A NORMAS”

El Sanatorio Parque obtuvo la acreditación con el Manual de Establecimientos para Atención de Agudos, que fuera acreditado por la ISQua. El dictamen fue aprobado en Febrero de 2017. El Sanatorio logró su sexta acreditación consecutiva con el ITAES, lo que representa más de 16 años recorriendo el camino de la mejora continua.

¿Cómo comenzó su institución a recorrer el camino de la calidad?

El Sanatorio Parque ha sido reconocido desde hace más de 50 años en la ciudad de Rosario y su zona de influencia por un alto nivel de calidad y excelencia en sus prestaciones médicas. Sin embargo, y a raíz del crecimiento exponencial que ha tenido la Institución durante los últimos años, surgió la necesidad de un ordenamiento interno, tanto de procedimientos médicos como administrativos, razón por la cual se procedió a gestionar la evaluación externa de estándares de calidad de ITAES. 

¿Cuáles son los cambios a desarrollar dentro de un establecimiento para aplicar una política de salud orientada a la calidad?

Los cambios a desarrollar son numerosos y de diversa índole, pero ninguno de ellos sería pasible de implementar de no contar con: el convencimiento de la Alta Gerencia sobre el rumbo a seguir en cuanto a Calidad y Seguridad del paciente; el mismo convencimiento por parte de los diversos agentes de salud; y la conformación de un equipo interdisciplinario de Calidad y Seguridad del Paciente que lidere los procesos de transformación.

¿Podría señalar algún aspecto de la cultura de las organizaciones que captó su atención?

Ha llamado nuestra atención la diversidad de metodologías que resultan necesarias aplicar para que cada actor que interviene en salud tome conciencia de los beneficios resultantes de trabajar bajo normas de procedimientos basadas en estándares de calidad, y que finalmente actúen en consecuencia. Contamos con un ejemplo de éxito en el Sanatorio, diferenciando estrategias de socialización dirigidas a todos los profesionales involucrados.

¿Qué rasgos destacaría de los procesos para la mejora de la calidad implementados en este tiempo?

Los rasgos más destacables han sido el involucramiento del jefe de área o coordinador de sector en los procesos de redacción y socialización de normativas, y el desarrollo de indicadores de gestión de calidad implementado por Departamento de Calidad y Seguridad del Paciente, los cuales facilitan la toma de decisiones de la gerencia y ayudan a monitorear aspectos claves de la atención.

El cambio de pautas culturales o costumbres, ¿por qué parece tan difícil?

La razón principal tiene relación con la escasa costumbre de las instituciones de salud, de trabajar siguiendo normas estandarizadas de procedimientos. Salvo algunas excepciones marcadas en la industria manufacturera, de aviación o petroquímica, en nuestro país son escasas las actividades de educación y capacitación formal al respecto, especialmente durante el período universitario. Inculcar la cultura cuando el profesional se encuentra ya desarrollado, resulta más trabajoso y requiere de ingenio, sobre las metodologías de trabajo a la que cada actor será más receptivo.

¿Qué beneficios trae aparejados para el paciente una política de mejora continua de la calidad? ¿Cómo considera que es la visión del paciente acerca de estos procesos?

Los beneficios para el paciente son de alto impacto, pero no todos lo aprecian de igual manera, en parte por la subjetividad inherente, y en gran parte por lo que se mencionó en la pregunta anterior. No estamos habituados como sociedad a evaluar procesos de calidad o a actuar en base a normas; por momentos resulta trabajoso convencer a los pacientes o familiares que las normas institucionales tienen como fin último garantizar la calidad de la atención que reciben y su propia seguridad. Para resolver este punto se vuelve necesario e imperativo tener capacitado a nuestro personal en habilidades comunicacionales y en educación al paciente y su familia.
Es de destacar, sin embargo, que los resultados de las encuestas que se ofrecen para medir la satisfacción del usuario son marcadamente positivos, por lo que entendemos que los cuidados especiales percibidos eventualmente como restricciones son en pos de brindar una mejor calidad de atención, proteger la salud e integridad de los pacientes.

¿Se puede mejorar los estándares de calidad sin atentar contra la rentabilidad de la institución?

Sin dudas que sí. Si bien es cierto que algunas iniciativas de calidad y seguridad implican una inversión monetaria, está comprobado que la misma generalmente se compensa, o incluso a veces la supera: ya sea porque dicha mejora provoca un aumento de ingresos o, más frecuente aun, porque genera una reducción de costos, no siempre fácilmente observable o demostrable, que justifica dicha erogación.

¿Cuál es su visión con respecto al involucramiento en la calidad y la seguridad en los establecimientos de salud para los próximos 20 años?  ¿Considera que habrá procesos distintivos?

Entendemos que el concepto de Calidad y Seguridad del paciente en nuestro país es relativamente nuevo, basta con calcular el porcentaje de instituciones de salud con algún tipo de acreditación, o con equipos de calidad estables conformados.
Estamos convencidos de que irá tomando mayor dimensión con el correr de los años y conforme la población comience a interiorizarse sobre estos aspectos y a valorarlos de diferentes maneras. En este sentido, será imprescindible que las autoridades sanitarias reconozcan los conceptos precedentes, con el fin de asegurar a las instituciones una remuneración de sus servicios en forma diferencial en función de sus respectivas acreditaciones. 
Sin dudas habrá procesos distintivos, los cuales resultarán invariablemente en una especialización. De aquí a 20 años ya no bastará con tener una acreditación de la institución de salud, sino que será valorado contar con acreditaciones específicas por servicios. Una lógica similar a lo que ha sucedido con la carrera de médico, donde la especialización y elementos distintivos otorgan un reconocimiento particular. 

Agradecemos al Dr. Carlos Lovesio, a la Dra. Carolina Subirá y al Lic. Pablo Catalá por su disposición y aporte a la construcción de la “visión” por la calidad y la seguridad del paciente.